Por Librado Linares Garcia La entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado no es solo un reconocimiento a su valentía personal. Es, sobre todo, la confirmación de que América Latina y el Caribe han entrado en una nueva etapa política. El progresismo y el populismo de izquierda, tras dos décadas de hegemonía, han agotado su narrativa y dejado tras de sí un saldo de autoritarismo, inflación, déficit fiscal, endeudamiento, corrupción, violencia y penetración del narcotráfico. Estados sobredimensionados, convertidos en hervideros de burocracia y clientelismo, han sofocado la productividad y la competitividad. Ese agotamiento ha abierto paso a una nueva narrativa: respeto irrestricto a la democracia y la república, disciplina fiscal, economía de mercado, seguridad ciudadana y relaciones internacionales pragmáticas. El péndulo ya se ha desplazado en países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Guatemala y El Salvador, donde la ciudadanía ha optado por gobiernos que devuelven o...