Cuba 2025: Recuento de un año convulso y proyección hacia 2026
Por Librado Linares Garcia
El 2025 quedará marcado como un período de profunda agitación social y política en Cuba, pero también como un año de angustia cotidiana para millones de ciudadanos que enfrentan crisis sanitarias, apagones, escasez y deterioro de servicios básicos. Este informe recoge los principales hechos y tendencias, y ofrece una proyección hacia el 2026.
Presidio político y represión
- Prisoner Defenders documentó un número sostenido de presos políticos y de conciencia, reflejo de la política de “tolerancia cero” contra la disidencia.- La represión se ha intensificado contra organizaciones opositoras y sociedad civil autónoma, con detenciones arbitrarias, juicios sumarios y hostigamiento cotidiano.
- Sin embargo, esta represión ha tenido un efecto paradójico: el ciudadano se restituye como actor político, manifestando su descontento en colas, paradas de guaguas, centros de trabajo y estudio.
Protestas y conflictividad social
- El Observatorio de Conflictos reportó que en el último mes se produjeron 1,326 protestas, lo que significó que, contando con ese mes, se acumularon cinco meses consecutivos de aumento en la conflictividad social.- Modalidades: toques de calderos, consignas en la vía pública, quema de neumáticos en bocacalles, entre otras.
- Estas expresiones espontáneas reflejan un despertar ciudadano y un sentido de pertenencia comunitaria frente a la escasez y la represión.
Angustia cotidiana: salud, apagones y servicios básicos
- Crisis sanitaria: brotes de parvovirosis y otras enfermedades comparables han puesto en evidencia la insalubridad creciente y el colapso del sistema de salud. Hospitales sin insumos, falta de medicamentos y deterioro de la infraestructura sanitaria generan miedo y frustración.- Apagones: los cortes eléctricos prolongados se han convertido en rutina, afectando hogares, centros de trabajo y escuelas, y aumentando la sensación de abandono.
- Educación: el sistema educativo atraviesa un colapso silencioso, con ausencias masivas en universidades, deterioro de la calidad docente y desmotivación juvenil.
- Agua y alimentos: crisis en el servicio de agua potable y en el abastecimiento de alimentos golpean directamente la vida diaria. Las colas interminables y la escasez de productos básicos son símbolos de la precariedad.
- Insalubridad generalizada: acumulación de basura, falta de higiene urbana y deterioro de servicios municipales agravan la situación.
Este panorama explica la angustia del cubano de a pie, que vive entre la represión política y la precariedad material.
Deterioro institucional
- Las organizaciones de la llamada “sociedad civil del socialismo real” (CTC, ANAP, FEU, FEEM, CDR, FMC, UJC) muestran un deterioro acelerado.- Incluso el PCC sufre una crisis de legitimidad: militantes solicitan la baja y se cuestiona su capacidad de generar cuadros dirigentes.
- La Empresa Estatal Socialista, supuesta generadora de riqueza, exhibe un pésimo desempeño, incapaz de sostener la economía nacional.
Iglesias y tejido social
- Proliferan iglesias protestantes, evangélicas y católicas, que brindan ayuda humanitaria inédita.- Más allá de la fe, se consolidan como espacios democráticos, inculcando hábitos participativos en la feligresía.
- Se convierten en referentes de solidaridad y organización comunitaria.
Juventud y universidades
- El tarifazo de ETECSA provocó un despertar estudiantil: se convocó a no asistir a las universidades, y en varias instituciones un porcentaje significativo de alumnos se ausentó.- Este hecho, inédito en el castrismo, refleja un quiebre generacional y el surgimiento de nuevas formas de protesta juvenil.
Libertad de movimiento e internet
- La flexibilización de la movilidad permitió a muchos cubanos conocer otros referentes democráticos.- Internet se ha convertido en un espacio de participación y contestación, democratizando el acceso a la información y erosionando el prestigio de la clase política y empresarial oficialista.
- Se gesta una nueva mentalidad liberadora, que rompe ataduras mentales y físicas.
Diáspora y multiculturalidad
- El aumento exponencial de la diáspora cubana ha transformado la sociedad de monocorde a multicultural.- Los valores y hábitos adquiridos en el exterior conviven, vía internet, con los de la isla, creando una policromía saludable para un futuro proyecto de país plural.
Sector privado y corrupción
- El sector privado emergente genera nuevas formas de sociabilidad y riqueza, aunque limitado por el partido único y enfermo de mercantilismo.- Se rompe parcialmente con las cadenas de la empresa estatal socialista, pero el sector aún padece de mercantilismo excesivo.
- La corrupción transversal y jerarquizada daña gravemente el tejido organizacional del castrismo, debilitando su capacidad de control.
Oposición democrática y movimiento nacional.
- La disminución de grupos opositores locales, lejos de ser negativa, abre espacio para la consolidación de un movimiento social y político vigoroso de alcance nacional.- Premisas fundamentales: diversidad y acción.
- El contexto descrito favorece la emergencia de un proyecto plural y democrático.
Proyección hacia 2026
- Economía: Se prevé estancamiento con crecimiento cercano a cero, inflación persistente y déficit fiscal elevado.- Política: El régimen intentará sostenerse con represión y control, pero enfrenta desgaste institucional y pérdida de legitimidad.
- Sociedad: Continuarán las protestas espontáneas, el fortalecimiento de iglesias y el sector privado, y la consolidación de una nueva mentalidad ciudadana.
- Oposición: Se vislumbra la posibilidad de un movimiento nacional diverso y activo, capaz de articular demandas sociales y políticas.
El 2025 ha sido un año de fracturas y despertares, pero también de angustia cotidiana por la crisis sanitaria, los apagones, la insalubridad y la escasez de servicios básicos. La represión no ha logrado sofocar el descontento, que se expresa en múltiples formas. El deterioro institucional, la emergencia de actores sociales nuevos y la influencia de la diáspora configuran un escenario propicio para la gestación de un movimiento democrático nacional.
El 2026 se perfila como un año decisivo: entre la continuidad del estancamiento y la posibilidad de un cambio impulsado desde la sociedad.
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