La Noviolencia frente al nudo venezolano

 por Librado Linares Garcia


En mi trayectoria como operador de la filosofía de la Noviolencia he defendido la idea de que los conflictos al interior de cada país deben resolverse con herramientas civilistas. En consecuencia, se debe producir un alumbramiento, aunque doloroso, pero siempre mucho menos que otras variantes violentas. La Noviolencia no es ingenuidad, es estrategia y visión de futuro. Sin embargo, dos obstáculos han limitado mi camino: la tolerancia cero del régimen y la falta de apoyo material. Otros líderes han contado con respaldo, pero en mi caso los prejuicios han sido una barrera difícil de superar.



La oposición venezolana, en su lucha, confió en métodos propios del juego democrático. Pero se enfrentaba a un régimen autoritario de la peor clase, cruel, comprometido con el narcotráfico y dispuesto incluso a utilizar las drogas como arma política para socavar las bases de la sociedad estadounidense. Ese negocio ilícito genera enormes recursos con los que se compra voluntades y se involucra a muchos. Los amantes de la libertad en Venezuela carecieron de una metodología noviolenta sólida y de una filosofía que les diera coherencia. En ese vacío, Trump apareció como aliado, con el motivo adicional de combatir el narco terrorismo chavista-madurista.



El régimen autoritario sudamericano se convirtió en un nudo Gordiano. La acumulación de factores hizo inevitable una operación quirúrgica. Por fortuna, fue incruenta para los civiles, aunque el conflicto sigue abierto y habrá que esperar su desenlace. Admiro el talante no violento de Trump, quien está involucrado en la pacificación de varios conflictos globales —siete u ocho, según se reporta— y cuya sola disposición a intentarlo revela una visión internacional distinta.



La invasión de Rusia a Ucrania dio el puntapié final al orden mundial basado en reglas. La operación en Venezuela es expresión de las nuevas formas de política exterior que emergen en distintos países, donde las viejas normas parecen insuficientes para contener las crisis.



La reacción en Cuba ante la operación quirúrgica, con los consiguientes muertos de cubanos integrantes de la guardia personal de Maduro, ha sido diversa. Muchos cubanos celebran la operación más allá de los difuntos, la ven como un acto de justicia frente a un pueblo indefenso. Algunos me saludan en silencio, como un gesto de asentimiento. Hoy mismo, en la iglesia, una feligresa dijo con énfasis: “Pronto seremos libres”. Sin embargo, cuando los pueblos están en la indefensión suelen apostar por salvadores externos, y eso me resulta lamentable. Por otra parte, los partidarios del castrismo lo interpretan como una injerencia en Venezuela, aunque este sector es cada vez menor.



La historia aún se está escribiendo. El conflicto venezolano es un espejo de las tensiones globales y de la necesidad de repensar las estrategias de lucha. La Noviolencia sigue siendo, a mi juicio, la vía más digna y duradera para alcanzar la libertad.

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