Por Librado Linares Garcia A la comunidad internacional, organismos de derechos humanos y sociedad civil: El día miércoles 5, en el destacamento de la prisión Melena II, se realizó una requisa arbitraria en la que le fueron confiscados a Palau Jacinto bienes personales, incluyendo jabones, cigarros y alimentos. Los guardias consumieron públicamente sus galletas, lo que generó indignación entre los internos, quienes padecen hambre y privaciones. Ante la queja legítima presentada por Aníbal al jefe de Orden Interior, conocido como Rudi, éste respondió con violencia verbal y lo golpeó delante de los demás reclusos. Posteriormente, en el llamado “túnel” —espacio cerrado utilizado para castigos y requisas abusivas— le propinó un golpe en el pómulo y le gritó insultos degradantes. Tras el incidente, el preso político fue remitido a una celda de castigo y, en protesta por la injusticia, inició una huelga de hambre y sed. Posteriormente, se le imputó el presunto delito de ...
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