El azúcar se derrumba, y con ella el país.
Librado Linares Garcia En el silencio de un central parado, las máquinas oxidadas parecen recordar tiempos mejores. El olor a bagazo húmedo se mezcla con la frustración de los obreros que, tras décadas de experiencia, saben cómo producir azúcar, pero carecen de lo más básico: combustible, piezas de repuesto y caña suficiente. La zafra azucarera, otrora columna vertebral de la economía cubana, atraviesa una de las peores crisis de su historia. Cinco años de desplome. Las cifras hablan por sí solas: - En 2019‑2020 se produjeron 1,2 millones de toneladas de azúcar. - En 2020‑2021, 816 000. - En 2021‑2022, apenas 473 000. - En 2022‑2023, 350 000. - En 2023‑2024, 250 000. - En 2024‑2025, solo 150 000 toneladas, la peor en más de un siglo. - Y en 2025‑2026, con una meta oficial de 400 000 toneladas, menos de una decena de centrales han arrancado, muchos paralizados por falta de combustible y roturas constantes. El desplome no es coyuntura...